La cocina es un oficio.
Hermoso, por cierto.
Hoy vivo en Canadá.
Fui contratada como "chef personal" de un matrimonio.
Ella tiene cáncer.
Ella es 7 veces sobreviviente.
Diseño el menú semanal.
Me encargo de las compras (para lo que hice visitas exhaustivas a las tiendas "orgánicas" de la ciudad).
Me encargo del desayuno, comida y cena.
Hago pasteles de cumpleaños para los amigos de la familia.
Hago postres para cuando vamos al hospital a que ella tome su quimioterapia.
Me rio a montones.
Dejé el tabaco definitivamente.
Me levanto a las 7am a hacer ejercicio.
Descubro cada día, o más bien redescubro cada hora y media, mi amor por la cocina.
Cocinar para dos o para mil, me sabe a miel de abeja.
No sé si lo hago bien, pero lo intento.
En un país ajeno, vine a dar al lugar perfecto.
No hay casualidades, yo estoy aquí para aprender.
No duermo sola, cambio de libro como de "calzones".
Amo a mi blog porque puedo escribir en él lo que siento.
Agradezco a Dios por la tecnología, amedrenta la nostalgia.
Me preocupo por mis primas.
Me ocupo de mi cabello.
Bebo una copa de vino a diario con la cena.
Sonrío a menudo porque sé que siempre voy a pensar en español.
Arriba, una foto de la entrada a mi casa.